patio bondiano

martes, 31 de mayo de 2016

DEA de Edward Bond en The Guardian - Entrevista por Mark Lawson (traducción)


Edward Bond: “War Horse? Obsceno. Downton? Despreciable”


Ha salido de teatros donde se representaban sus propias obras, sido perseguido por un director por la autopista A1 y piensa que el drama británico está muerto. Mark Lawson (probablemente el critico cultural más renombrado de las islas británicas) encuentra al magnificamente irrascible Edward Bond.

Y mientras la obra Bingo de Bond es probablemente la mejor obra biográfica sobre Shakespeare, no logró figurar en las conmemoraciones del cuarto centenario de las muerte de Shakespeare por la Royal Shakespeare Company y la BBC.1



Así que ¿tiene Bond amargura por el trato del teatro británico? “No” insiste. “Estoy demasiado ocupado.”
En Roma tienen una nueva representación de Lear, su variación de la obra original de Shakespeare, de 1971, (…) The Sea … es un éxito en la Comédie-Francaise en Paris. Actualmente, Bond esta trabajando con la compositora Laura Jayne Bowler en una opera basada en su obra Early Morning – censurada en 1968 por representar a la reina Victoria como una lesbiana caníbal enamorada de Florence Nightingale - y está dirigiendo Dea en el Teatro Secombe de Sutton, su primera obra (aparte de sus obras para adolescentes) que no estrenaba en el Reino Unido desde hace dos décadas.


Es posible que haya alguna sorpresa por representar este trabajo en un teatro suburbano llamado así por el cómico y locutor religioso Sir Harry Secombe, pero Bond sostiene que no ansia las instalaciones de sus mecenas anteriores, el Teatro Nacional, la Royal Shakespeare C. y el Royal Court. “Si hicieran una de mis obras, sería basura,” dice. ¿Por qué? “Porque no lo entenderían.” El problema con el teatro británico, dice Bond, es que “por el momento no tenemos drama. Eso da miedo realmente. Todo ha sido absorbido por la industria del entretenimiento de Hollywood.”

¿Sir Nicholas Hytner? (actual director del Teatro Nacional) ¿Era él? ¿Títeres? ¿Era el de los títeres?” Esto parece ser una referencia a War Horse, adaptación de la novela de Michael Morpurgo, la cual estuvo dos años en el Nacional, siete en el West End y ahora está de gira por el Reino Unido. “Sí. Eso era una obscenidad. Black Beauty va a la guerra. ¿Qué le está pasando a nuestra sociedad? ¡Eso es obsceno! Y van por todo el mundo.” ¿Por qué es obsceno? “La guerra crea cuerpos. Es dura con los caballos, por supuesto. Pero es mucho más dura con los seres humanos.”

(…)

Mira” protesta cortésmente, “tengo esa reputación de enfadarme durante ensayos. Te prometo que nunca lo hago, de verdad. Lo que puedo hacer cuando un director trabaja una de mis obras es decir '¡pero eso no tiene ningún sentido!' Y entonces es el director el que se enfada mucho.”

(…)

Judy Dench en "The Sea" -  National Theatre, London, 1991

Esta vez no puede haber desacuerdos porque es el mismo Bond quien dirige Dea. La obra está titulada como el carácter central quien comparte tres de las cartas y mucho de la biografía de Medea – que, en la tragedía griega de Eurípides, asesina a sus propios hijos como un acto de venganza contra su adúltero marido Jasón.

La versión de Bond se centra más en el asedio del poder - “la obra se centra sobre las ambiciones políticas. Jasón quiere entrar en el Nº 10 (la Moncloa.)” Pero a Bond también le interesa que las audiencias no excluyan el infanticidio como algo que sucedió hace tiempo en la Grecia antigua. “La gente mira Medea con horror porque una mujer mata a sus hijos. Pero enviamos alegremente a nuestro hijos a la guerra,” argumenta. (Y tanto el crítico como Bond añaden la estadística: solo en el Reino Unido, más de un niño muere cada semana por deliberada violencia, abuso o negligencia.)

Cinco décadas después de que la simulada lapidación mortal a un bebé en su cochecito causase escándalo en el teatro Royal Court, Sutton puede que se tenga que preparar para algo de bullicio. Aparte de la eurípidea matanza de niños, Dea incluye dos violaciones brutales, una de ellas necrofílica y una madre haciendo una felación a su propio hijo. Bond, sin embargo, se sorprende frente a la sugerencia de que su intención es desafiar u horrorizar audiencias. “No se me ocurriría pensar que una escena es escandalosa mientras escribo. Solo persigo la lógica de una situación – nada más que eso. Creo que drama tiene que empujar las situaciones hacia los extremos para así poder entender lo que hacemos en nuestra sociedad.”

Bond considera que las tragedias griegas que una vez fueron como inimaginables ahora son cada vez más reconocibles. Piensa que Antígona de Sófocles “fue una obra clave del último siglo. Porque todo tiene que ver con dictadores y obediencia a órdenes. Pero la obra de nuestro siglo es Medea. Implica preguntas mucho más profundas para nosotros: ¿qué significa ser un ser humano; cómo construimos una sociedad?”

(…)

Después de Sutton, llevará Dea a Francia donde Bond es tan venerado como es ignorado en Gran Bretaña – y está ya trabajando en una obra que trata sobre lo que para Bond son “preguntas incontestadas” en las tragedias de Shakespeare. Espera que sea despiadadamente satírica. (...)




1Entre las personalidades invitadas estaban el príncipe Carlos. Una vez me dijo Bond lo que haría si tuviese que darle la mano a alguien de la realeza – no puedo repetirlo aquí y ahora.




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