patio bondiano

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pequeña nota al actor J. Manuel del Patio Edward Bond


J Manuel,

Es un privilegio trabajar contigo así que no te preocupes.  Yo te pediré hacer mil cosas diferentes porque yo también necesito probar que es lo que necesitamos en el drama del siglo XXI – que es lo que busca Bond y por ahora no es nada de lo que se está haciendo en teatros y performances y el resto, ni siquiera aquello que están haciendo diariamente otras compañías dedicadas a Bond.  Pero al final el actor hará lo que tiene que hacer.  Algún día aparecerá esa forma de hacer drama donde los humanos podamos darnos un respiro fuera de la ideología.

Yo te pediría que no le dieras ninguna importancia al juicio que otros hagan de ti.  Esto es muy importante como actor.  Tienes que darte a ti mismo importancia y a las cosas y detalles que haces para los demás.  Incluso al acto de encender una cerilla, si se hace con la importancia debida, se convertirá a los ojos de la gente en el acto más importante jamás visto.

Ves, no es que seáis mejores o peores actores.  Es cierto que las obras de Bond necesitan grandes, grandísimos actores, pero los grandes actores que todos conocemos están llenos de trucos y de mentiras.  Funcionan y lo que hacen es poner esos trucos al servicio de la ideología más dañina que hay y que ha habido, la ideología burguesa (y la ideología les remunera generosamente.)  Si tuviera que trabajar con grandes, famosos actores con las obras de Bond sería un enorme privilegio – porque tienen las habilidades – pero también un enorme problema porque les pediría no hacer todo eso que precisamente les hizo famosos y se ofenderían muchísimo – se ofenden muchísimo los novatos imagínate los profesionales.  Muchos de los grandes actores británicos que hoy conocemos de Hollywood empezaron siendo actores bajo la dirección de Bond en los buenos tiempos de los grandes teatros ingleses como la Royal Court o The National o la Shakespre Co. – gente como Gary Oldman or Bob Hoskins.  Pensaban que Bond era imposible y prefirieron seguir insultando al espíritu de la democracia y el drama y hacer dinero fácil.    Bond era para ellos muy difícil ya que no comprometía su obra con nada o nadie. Yo creo que al final, aunque los ricos sean los otros, el tiempo le ha dado la razón a Bond.

Lo digo con cierta incomodidad pero lo tengo que decir porque puede que ayude a otros.  Bond es un autor formidable y si hubiese querido y hacer el juego de otros escribiendo para alimentar a la máquina del infantilismo, hoy sería muy rico.  Y Bond es perfectamente consciente de ello como me ha dicho en varias conversaciones (yo entiendo esto muy bien por mis propias experiencias personales como actor – que, en el mundo del teatro, del cine, de la industria cultura, probablemente son la peor clase de experiencia).

Y esto es importantísimo y condensa todo el drama de Bond - como lo es en ese de Sófocles o Eurípides: tienes que escoger entre hacer el bien o hacer el mal.  Es tu elección y solo tú eres responsable de tus actos.  Nietzsche era un evaluador más que un filósofo y llegó a la conclusión de que si llevas el acto de ser honesto contigo mismo hasta sus límites más extremos, te rasgarías las vestiduras, te arrancarías los pelos y llorarías durante días como un niño hambriento.  Pero que después simplemente serías un verdadero ser humano.  En esta sociedad corrupta escoger entre hacer el bien o el mal no es nada, pero que nada fácil. Con el drama de Bond al menos tenemos un sitio donde explorar esta elección. 

Yo también sufro de contaminaciones.

Salud.
C.
(Manuel, voy a colgar esta nota en el blog.  Puede que sea útil a alguien)

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