patio bondiano

sábado, 4 de abril de 2015

LOS NADIES de Eduardo Galeano - imprescindible en el camino hacia Bond



Sueñan
las pulgas con comprarse un perro

y
sueñan los nadies con salir de pobres,

que
algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,

que
llueva a cántaros la buena suerte;

pero
la buena suerte no llueve ayer,

ni
hoy, ni mañana, ni nunca.

Ni
en lloviznita cae del cielo la buena suerte,

por
mucho que los nadies la llamen,

aunque
les pique la mano izquierda,

o
se levanten con el pié derecho,

o
empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los
nadies,

los
dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,

corriendo
la liebre, muriendo la vida,

jodidos,
rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino
dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que
no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino
folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que
no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino
número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la
crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos
que la bala que los mata.
The Nobodies
Fleas dream of buying a
dog,
and the nobodies dream
of coming out of poverty,
that one magic day good
luck will suddenly come raining down,
that good luck will
rain down by the buckets,
but good luck doesn’t
rain yesterday,


nor today, nor
tomorrow, nor never. not even in sprinklings does good luck fall from
heaven, no matter how much the nobodies scratch their left hand, or
stand up with the right foot, or begin the year by changing
brooms.
The nobodies, the sons of nobodies, the owners of
nothing.
The nobodies, the no ones, the nobodied, chasing the
hare, dying of life, screwed, rescrewed:
That are not, even though
they are.
That speak not language, but dialects.
That profess
not religions, but superstitions.
That make not art, but
crafts.
That practice not culture, but folklore.
That are not
human beings, but human resources.
That have no face, but
arms.
That have no name, but a number.
That figure not in
universal history, but in the red pages of the local press.
The
nobodies, that are worth less than the bullet which slays them.

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