patio bondiano

domingo, 10 de febrero de 2013

ENTENDIENDO EL CAMINO HACIA BOND

En el 2008, justo después de la implosión financiaría llamada crisis, Enric Duran estafó casi 500.000 euros a varios bancos.  La táctica fue usar contra los bancos las mismas armas engañosas que utilizan los bancos para atrapar clientes y el dinero de su esfuerzo: Enric usó la desesperación de los bancos por vender deuda, usando contratos, empresas y direcciones ficticias - después de todo, esa es la táctica de la banca mundial, venderte dinero con dinero de valor ficticio, inexistente. 

Si Enric hubiera querido y hubiese guardado silencio, se habría quedado con el dinero y no hubiese pasado nada (este no es un caso aislado y ha sucedido numerosas veces globalmente) - dado que los bancos no se pueden permitir la pésima publicidad que conlleva la verdad: pésimo, obsceno control del dinero (en otras palabras, los bancos usan el dinero sabiendo su verdadero valor.)    Pero Enric no quería el dinero para sí mismo, sino para denunciar la realidad del sistema bancario.  Enric repartió todo el dinero entre organizaciones anti-capitalistas y otros movimientos sociales y después hizo pública su hazaña explicando por qué lo hizo.  Inicialmente los bancos guardaron silencio y no quisieron denunciar la estafa - incluso la policía buscó confirmar con algunos de esos bancos si los hechos eran reales y por qué Enric no era denunciado.  Pero Enric no guardaba silencio, al contrario.  

Pero ahora, casi cinco años después, la fiscalía del Estado y 14 entidades bancarias piden para Enric Duran 8 años de prisión.  Se le ha informado solo tres semanas antes de que se celebre el juicio - en enero del 2013 - obviamente haciendo su causa indefensible en la legislación actual.  En canales como Change.org están recopilando firmas para su absolución. 

Pero no incluyo aquí estas lineas solo para hablar del valiente Enric Duran sino para difundir su brillante, sencilla, clara definición sobre qué es hoy el dinero.  Forma parte del conocimiento necesario para seguir caminando en la triste, tortuosa senda hacia la verdad, hacia la ética; llena de cadáveres y heridos de guerra, abusados y prostituidos, sangre y lágrimas, pillaje y violación.  En la senda hacia Edward Bond.  




LOS BANCOS CREAN DINERO DE LA NADA CON CRÉDITOS, PERO TIENE QUE SER DEVUELTO CON INTERESES.

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sábado, 29 de diciembre de 2012

ENSAYANDO BOND, "The Edge" - Al límite, Al Borde, El extremo


Queridos Antonia, Jose Manuel, y Javier,
Tan pronto como dejamos los ensayos el pasado miércoles 12, he tenido la urgencia de escribiros pero tenía que estudiar primero una extensa nueva carta/ensayo de Bond porque quizás hubiera encontrado nuevas respuestas/preguntas útiles para nuestros apuros.

He llegado a un punto que hasta tengo miedo de decir nada o indicar por temor a confundir todavía más lo que estamos tratando de realizar.  Pero por otra parte, no puedo dejar que las cosas vayan por el camino menos deseado.   Aunque entiendo vuestras objeciones a la necesidad de de usar el texto con precisión – como actor, también he necesitado usar aquello que sentía era más fácil -, pero la precisión sigue siendo un problema; usar con precisión la  palabra de Bond es fundamental con Bond.  En un recientísimo email, Bond me dice:
Translation are always a problem but I think particularly so with my texts -- its what David Tuaillon called my fiendish exactness. In them almost everything depends on precision (it has a huge effect on the acting) and almost all translators seem to paraphrase and in this way cheapen the language. But Ive read translations even of Chekov that are crude and vulgar. Until -- and if -- my use of drama is better known we probably have to put up with this.

Las traducciones son siempre un problema pero pienso que lo son particularmente con mis obras –es lo que David Tuaillon llamó mi demoníaca precisión.  En mis obras todo depende de la precisión (esto tiene un efecto enorme en la actuación) y prácticamente todos los traductores parecen parafrasear y de esta forma degradan el lenguaje.  He leído incluso traducciones de Chekov que son crudas y vulgares.  Hasta que – y si – mi uso del drama sea más conocido probablemente tendremos que soportar esta situación.

Cuando traduzco Bond sé que debo ser puntilloso hasta el extremo.  Es mi obligación.  Sé de ante mano que usando esto o lo otro va a producir sorpresa (e incluso rechazo).  Pero si no lo hiciese así, debería dejar Bond y escribir y usar mis propias obras y no las de Bond.  Pero hay una gran verdad que no puedo obviar: Bond escribe precisamente lo que considero de verdadera urgencia – y lo hace muchísimo mejor que yo así que, ¿por qué no concentrar mis energías en lo verdaderamente importante?  Bond usa a menudo estructuras, expresiones que tampoco son normalmente válidas en el inglés escrito del stablisment; cuando se traduce a Bond es necesario ser totalmente fiel a los paralelos filológicos: sin miedo, sin complejos, con autoridad.  Son expresiones que de antemano muchos van a cuestionar – tipo, “esto no se dice así” – pero que, cuando se usa en la escena, es totalmente lógico y todos nos maravillamos de la precisión del autor.  La obra de Bond es universal y debe ser usada como tal – o simplemente no usarla, no corromperla, no degradarla.

En el siguiente vídeo  de una escena que todavía es un borrador por pulir (pero que ha progresado felizmente desde los inicios), hay dos enfoques distintos de una misma parte de la obra de Bond "The Edge."  En el primero nuestra actriz Antonia deja que la madre vaya hacia, digamos, lo que tendemos a hacer todos los actores: lo seguro, lo cultural,  lo natural, hacia la melodía-armonía con el hijo.  Pero es en el segundo intento donde intenta plantear realismo, el contrapeso de la madre que es madre y ser humano y sabe que su hijo debe encontrarse a sí mismo, responsabilizarse de sus actos, de su situación.  ¡Su situación - nuestra sociedad - es fundamentalmente injusta!  Pero el imperativo por buscar justicia es lo que nos hace humanos. En el segundo enfoque la madre, Sal, se va hacia el otro extremo.  Mantener la balanza en el realismo es difícil.   El mismísimo borde de la mesa de la cocina y el universo son la misma cosa: son la continuidad de un mismo espacio. 



Queremos/necesitamos hacer drama no teatro – ni cine, ni pantomima, ni teatro-de-calle, ni performance, ni agit-prop.

Desde que emprendimos este camino, hace meses, las energías mayormente se emplean en encontrar/mostrar un tipo de actor de una cultura que no nos interesa, ni a vosotros, ni a mí, ni a Bond: melodrama, burguesía, religión, política-de-parches… Son todo tics/ideologías centenarias difíciles de evitar, difíciles de limpiar, que infectan todo.  Es perfectamente normal.  La vida intelectual de Pier Paolo Pasolini, hasta que le asesinaron, fue una lucha contra sus contaminaciones burguesas, de las que era muy consciente. Es la cultura de la muerte.  Cuando Bond dice que es imperativo hacer borrón y cuenta nueva con el teatro, con su actuar, desecharlo, quiere decir eso literalmente.  Bond dice que Brecht es el criminal del Gulag y Beckett el autor de la ideología de la muerte y el vacio.  Esto no lo dice “figurativamente”;   no lo dice por buscar la controversia y el escándalo.  Es una reflexión humanista perfectamente fundada en el rigor académico.  Y muchos de sus seguidores, algunos con años y años leyendo a Bond, algunos de los cuales incluso se ganan la vida escribiendo y hablando de Bond en las universidades, no terminan de digerirlo – también porque se quedarían sin suelo debajo de los pies.   Quizás nunca lleguemos a encontrar drama: al imperativo humano (justicia), a la inocencia radical (monada/neonato), al accidente/tiempo (extremo) -  pero mostrar/representar/escenificar The Edge pueda que sea de utilidad a alguien.  Al menos las palabras cambian el mundo.  Debemos seguir intentándolo. 

Ahora mismo no tengo tiempo para detallar en un ensayo apropiado la ayuda que se puede encontrar en la reciente carta de Bond – todo a su tiempo -, pero trataré de traducir secciones que os puedan ser útiles como actores:

DEL PRIMER ENSAYO (28 – 11 – 2012)

Las complicaciones rebuscadas pueden ser un obstáculo a la simplicidad y, simultáneamente, excluyen la comprensión de las consecuencias de esa simplicidad.

Es esencial entender la realidad desde la posición del neonato.  (…) El bebé en el vientre materno reacciona conductualmente con la madre (no quiero decir que solo toma oxígeno y nutrición de la madre sino que puede interactuar con la madre aunque no puede saber que tenga una).  El pequeño ciertamente tiene consciencia social y relaciones sociales antes de aprender lenguaje.
Que seas en la realidad de la manera que el neonato es en la realidad.  Esto también quiere decir, la manera en que la realidad es en el neonato.  (…) Estamos en el mundo objetivo porque el mundo está en nuestro mundo subjetivo.  (…) Es por esto que es importante entender al neonato – de esto surge el hecho de ser un ser humano pero también la posibilidad de lo humano – y locura, alucinación, ideología, fantasía…

(…) El neonato entra el mundo compartido, común, como un ser humano, no como un animal que necesita ser entrenado para ser un ser humano.  Puede reír, llorar, y excretar en los sitios “equivocados” porque tiene que aprender a ser social.  No tiene que aprender a ser un ser humano sino lo que es ser un ser humano en su sociedad.  (…) Y como drama es acerca de ser un ser humano y no acerca de ser social, drama no enseña.  Y todavía más, drama solo puede enseñar cómo hacer la sociedad humana si puede relacionarse, identificarse con el primer imperativo humano (justicia). 

(…) 

El mundo es el escenario del dolor y el placer, conceptualmente Trágico y Cómico, y por eso el ser (dentro del humano) siempre está “hambriento” por justicia.  ¿Significa esto que si imagino un día de verano placentero el  próximo año estoy “buscando justicia”?  No, pero la imaginación es como una campana siempre en situación de dar la alarma – en los términos del ser (dentro del ser humano), en alerta – para sonar.  Es por eso que en mis obras uso timbres y llamadas en las puertas.  Son siempre el advenimiento del dilema moral. 

(…)

Drama no es dialéctica cuando reproduce imágenes fijas – por el contrario tiene que crear situaciones a través de las cuales se forman imágenes que no están capturadas ideológicamente.

(…)

¿Por qué los locos y los ideologizados están convencidos de la realidad de sus ilusiones?  ¿Por qué la racionalidad abstracta no podría hacernos humanos?  ¿Por qué es el bien un motivo para hacer el mal? (…)  Hitler tiene una misión moral para hacer el bien, Hitler y Jesús lloraron.  La moralidad no es una lucha maniquea o una lucha con nuestra “naturaleza humana”.  Es la corrupción del imperativo por ser un ser humano.  Convierte la necesidad inmanente de querer ser justo en sed de venganza (…) (no puedes tener sed de ser bueno).  (…) Socialismo no puede ser reducido a etiquetas buenas y malas.  Tiene que ser entendido dialécticamente.

(…)

La lógica de la imaginación en práctica es la lógica de lo humano. 

(…)

Los protagonistas de mis obras buscan su propio ser (dentro del ser humano).  Es la constante de mis obras.  Solo pueden encontrarse a sí mismos en la sociedad.  (…) Encontrar “¿Quién soy?” es también encontrar “¿Qué está haciendo la sociedad?”  Busco por mi ser social no por mi “alma”.  De nosotros dramaturgos probablemente puedes decir que Brecht busca el ser a través de la sociedad, yo busco a la sociedad a través del ser – el primero es tiranía, el segundo es ciudadanía y responsabilidad moral. 



DEL SEGUNDO ENSAYO (4 – 12 – 2012)

La primera vez que la imaginación despertó mi interés fue al considerar el comportamiento de aquellos niños que habían sido juzgados como agresivos o destructivos.  Me llevó a considerar los problemas de la agresión humana en general, “crimen”, egoísmo y lo que Kant llamó el mal radical humano.  Quiso decir radical en el sentido de enraizado.  Por la misma razón llamé al comportamiento de bebés y niños inocencia radical. 

(…)

Lo Trágico es instrumental y su preocupación es la justicia social.  No es una actitud hacia la justicia social sino hacia un imperativo lógico: lo Trágico no llora.  [Yo: el héroe trágico no llora (o aúlla) para otros; llora o aúlla sabiendo que el mundo-naturaleza-universo no escucha.]

(…)

Todas las culturas humanas han sido ideologías.  Esto quiere decir que son psicosis.  Las sociedades son capaces de sobrevivir las psicosis mal-describiendo la realidad.  (…)  Las culturas registran la historia de la “realidad social” pero mal-describen la realidad – no solo la realidad humana sino la realidad misma.  Esto es contraproducente porque nos hace pensar que estamos dentro de la realidad, no que la realidad está ‘dentro’ de nosotros.  (…) Tenemos la obligación de entender y aceptar responsabilidad por las paradojas de los seres humanos.  Lo humano no puede ser protegido por un “vuelo hacia los extremos de la racionalidad.”  Incluso algunas políticas de la izquierda tienen esta ilusión. 

(…)

La lucha política puede producir extremos de maldad.  Cuando en el mundo moderno el primitivismo cultural es combinado con híper-tecnología produce fascismo.  Esto es el proceso por el cual el imperativo por justicia es corrompido y transformado en venganza.  (…) Psicológicamente fascismo es una regresión infinita y no puede existir sin ira.  Su imaginación (del fascismo) se vuelve más y más inventiva y depravada.  Se deleita en los pequeños detalles domésticos e íntimos de la destrucción práctica porque esto autentica su compromiso con la “realidad”.  Es un síntoma de la psicopatía.  La causa de su destructividad es clara cuando las consecuencias de lo que he estado diciendo son descritas: el injusto ser (dentro del ser humano) está combatiendo contra la realidad. 

(…) El problema humano puede ser afirmado de forma simple: la realidad no puede entenderse a sí misma porque nosotros somos la realidad y no nos entendemos a nosotros mismos.  Si nos entendiéramos no creeríamos en las imágenes ideologizadas de demencia ni habríamos construido la civilización sobre cimientos tan inciertos.  Entendemos la naturaleza de la naturaleza mucho mejor ahora pero nos agarramos a ilusiones primitivas sobre nosotros mismos.  Es una combinación fatal.   Tenemos que entendernos a nosotros mismos ahora o la naturaleza nos destruirá.  Drama es la única manera o forma a través de la cual podemos imponer la lógica de lo humano en nuestro futuro. 

(…)

Drama crea conflictos con los que el imperativo humano es liberado de sus distorsiones ideológicas en situaciones sociales y psicológicas.  No añade nada – ciertamente ninguna “imaginación” transcendental.  El imaginario es meramente el medio que tiene el drama para reproducir lo social en un escenario.  Con esto no se está haciendo nada más imaginativo que Hitler cuando fantaseaba  y dirigió la naturaleza hacia lo destructivo de los campos de la muerte.  Sin embargo drama puede producir situaciones en los que el imperativo humano entra en conflicto con la injusticia y sus distorsiones psicológicas – no somos injustos porque estamos locos, estamos locos porque somos injustos. 

(…)

Drama es la actividad de la inocencia radical.  Puede ser descrito como la realidad dándose cuenta de sí misma.  El objeto invisible es el ser (dentro del ser humano).
La imaginación es estrictamente material, lógica y abstracta.  No hay una realidad transcendental separada del mundo material.  


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lunes, 19 de noviembre de 2012

CONOCER DÓNDE ESTAMOS Y POR QUÉ


He encontrado un documental tremendamente interesante sobre la vida del especulador sin escrúpulos, contrabandista y criminal de lesa humanidad, financiero de los golpistas, multimillonario Juan March, el fundador de la así llamada “prestigiosa Fundación March”.  Y lo cuelgo aquí por una razón bien definida en la filosofía Bondiana: conocer dónde estamos y por qué.   

Con Bond el sitio necesita ser percibido como TOTAL:  es donde se encuentra simultáneamente el pasado, presente y futuro.  Uno no tiene sentido sin los otros: estas en Auschwitz, en unos grandes almacenes, y en el año 2077, todo en el mismo sitio.  El sitio – donde el drama sucede, donde es expuesto, donde se representa la pregunta que nos humaniza -  es para la filosofía bondiana como el agua al pez.  En su último ensayo, “La Última Palabra,” (noviembre, 2012) Bond explica esto de forma brillante – y que incluiré aquí tan pronto como encuentre tiempo para traducirlo. 

Bond siempre ha arremetido furiosamente contra el escenario de la modernidad, contra el teatro moderno.  Ahora con esta gran crisis, en sus  últimos escritos todavía no publicados, lo encuentra de una prioridad y urgencia absoluta.  Dice Bond:

El escenario moderno es un revoltijo de desechos - montones de basura desechados que nadie quiere porque nadie necesita. La gente rebusca en esta basura con la esperanza de encontrar una pista sobre lo que son. Es un teatro de los síntomas. En el mercado de masas no es sino un placebo que da la ilusión de existir.  (… ) El mercado destruye la fuente de la presencia humana.  (Bond:“La Última Palabra,” noviembre, 2012)

Aquí en España, como en el resto del mundo, estamos rodeados de síntomas que certifican la existencia de un cáncer.  Pero el cáncer tiene unas causas, el pasado; unos efectos, el presente; una lógica resolución, o efecto, el futuro.  La lógica forma parte tanto del Gran Drama de los antiguos griegos como de los jacobeos como Shakespeare.  Confrontada con la lógica, la ideología se desmorona, es incapaz de producir sus efectos perniciosos.

¿Pero por qué la estructura social española, su realidad basada en la naturalización del crimen, es especialmente interesante?  ¿Es diferente de otros lugares o países?  No, es exactamente la misma; tanto los síntomas como las causas son calcados.  Pero la historia moderna de España define, declara con claridad, sin tapujos, alto y claro, de que estopa está hecho el sistema social de los últimos 60 años.
El documental, “Joan March, los negocios de la guerra” (televisión catalana, 2003) – que yo llamaría “historia repugnante de un síntoma”, no tiene desperdicio. 



El momento espeluznante de este documental se me ha desvelado cuando una profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo (sobrina del ex presidente Calvo-Sotelo, pero más llamativo, diputada del PSOE) se atreve a afirmar que, dado que March financiaba tanto a la izquierda como a la derecha, no cree “que March tuviera ninguna ideología o política definida”.  Debería haber reflexionado más lo leído la “profesora” durante sus años universitarios ¿Qué es sino la ideología burguesa?  Los burgueses, dueños del Gran Capital, siempre – siempre- han querido hacer creer que tanto ellos, los dueños, como sus agentes, ocupan un lugar “neutral” que no se mezcla en las “políticas” – es decir, acumular posesiones, mantener la situación establecida y las leyes que protegen sus propiedades y la consecución de la situación.  Efectivamente, como trata de perpetrar la misma “profesora.”  ¿Por qué este momento y no otros de todos los momentos obscenos que forman la historia de Juan March?  Porque cuando la profesora dice que March no tiene ninguna ideología o política definida, está confirmando el "sitio" en la Tragedia de Bond - y ese de Sófocles -  donde el pasado, el presente y el futuro confluyen en un solo punto. 


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miércoles, 7 de noviembre de 2012

ARTÍCULO ACERCA DE 'SAVED'


From the Telegraph

My play predicted the riots

Edward Bond tells Dominic Cavendish why his play 'Saved’, which outraged Sixties audiences, is more relevant than ever.

'Might as well enjoy ourselves’: stoning a baby to death in the notorious scene from Edward Bond’s 1965 play 'Saved’
'Might as well enjoy ourselves’: stoning a baby to death in the notorious scene from Edward Bond’s 1965 play 'Saved’  Photo: Morris Newcombe / ArenaPAL
Edward Bond wasn’t there on the first night of Saved, the play that made his name and helped remake British theatre at one fell swoop. On November 3 1965, when the Royal Court unveiled what ranks among the most controversial and influential dramas in its history, still notorious for its pivotal scene in which a group of young working-class men casually torment and then stone to death an abandoned baby in its pram (“Might as well enjoy ourselves”), he was at home.
What was he doing? I ask him. Was he pacing about, fretfully waiting to hear how it had gone? Bond, now 77, and with well more than 40 plays to his name, taps his forehead and a smile creeps across his thin lips: “No – I was already getting on with my next one.” He gleaned from others the appalled response of some of the spectators – as the Daily Mail critic reported: “It is not often in that hardened audience that you hear the cry 'Revolting’ and 'Dreadful’ and the smack of seats vacated, but you did last night.”
Was Bond surprised at the outrage that followed? Yes, he says. “To me, the play was perfectly obvious. I think a lot of the reviews were vitriolic because I had disturbed something – Saved is telling you something you need to know. What you do is push the contradictions in society to an extreme and out of that extreme you can say, 'this is what is happening to you’.”
A major revival this month by Sean Holmes at the Lyric Hammersmith stirs questions about the impact it had then, and what it might achieve now – and invites, from the author, memories about being caught up in a cause célèbre that was instrumental in ushering in the end of theatrical censorship.
Bond recalls the “intellectual anger” that seized him when he saw the blue pencil lines the Lord Chamberlain’s office had marked on the script with suggested cuts. His refusal to amend it in any way – “I would not alter one full stop” – and the consequent decision to present Saved as a “club performance” for members-only, and subsequent prosecution of the director William Gaskill, galvanised a parliamentary review of the law, eventually resulting in the abolition of censorship in the 1968 Theatres Act.
While Saved may be much heard of, it’s seldom seen. Its last London showing was 27 years ago – again at the Royal Court. When you hear Bond talk in scathing terms about that production, directed by Danny Boyle – (“They didn’t understand it at all, how it’s structured, how it works, what it’s saying”) – you grasp why he has been reluctant to let others near it – and why he has earned a reputation as one of theatre’s prickliest customers. The Court’s then artistic director Max Stafford-Clark has described him as “the most difficult person I have worked with in 40 years”.
So why grant approval for another look at it now? Bond admires Holmes, who directed a Chichester revival of another of his finest works, The Sea (1973), a production he glowingly contrasts with a recent West End attempt he refused even to attend, having watched a run-through in dismay. But it’s the times, more than the suited temperament of his younger collaborator, that have changed him: we owe this rare sighting of Saved to Bond’s disgust at the Coalition.
Shifting from wryness into incandescence, his pale blue eyes glinting with fury through his spectacles, he says: “It occurred to me when the present government got in that it was going to be the worst government since the 1930s because it doesn’t know what it’s doing. Laurence Olivier said that Saved was a warning about what will happen. The play is more relevant now. I’m certain of that. There’s a huge hollowness in our society.”
There’s a point of connection, he believes, between the action of the youths in his play and the August riots. “Those girls out there, those guys – were they acting politically? You have to say “No – they don’t understand their political situation”. They didn’t find out where the bankers are living – they turned on their neighbours. They started destroying themselves – and that’s what happens in this play. The guys kill the baby in order to gain their self-respect. That seems like a total contradiction. That baby is dirty, inarticulate, unable to control its situation.”
So it becomes an emblem of their helplessness? “Absolutely that – and that’s what happened in those riots. It’s going to get worse. I don’t know what will happen, but I do know that we are driving straight at that brick wall.”

domingo, 4 de noviembre de 2012

Aprendiendo a caminar hacia Bond


Muchos ayudan en el camino hacia Bond.  Este vídeo de Calle 13 ciertamente ayuda -- y produciendo grandes emociones.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pequeña nota al actor J. Manuel del Patio Edward Bond


J Manuel,

Es un privilegio trabajar contigo así que no te preocupes.  Yo te pediré hacer mil cosas diferentes porque yo también necesito probar que es lo que necesitamos en el drama del siglo XXI – que es lo que busca Bond y por ahora no es nada de lo que se está haciendo en teatros y performances y el resto, ni siquiera aquello que están haciendo diariamente otras compañías dedicadas a Bond.  Pero al final el actor hará lo que tiene que hacer.  Algún día aparecerá esa forma de hacer drama donde los humanos podamos darnos un respiro fuera de la ideología.

Yo te pediría que no le dieras ninguna importancia al juicio que otros hagan de ti.  Esto es muy importante como actor.  Tienes que darte a ti mismo importancia y a las cosas y detalles que haces para los demás.  Incluso al acto de encender una cerilla, si se hace con la importancia debida, se convertirá a los ojos de la gente en el acto más importante jamás visto.

Ves, no es que seáis mejores o peores actores.  Es cierto que las obras de Bond necesitan grandes, grandísimos actores, pero los grandes actores que todos conocemos están llenos de trucos y de mentiras.  Funcionan y lo que hacen es poner esos trucos al servicio de la ideología más dañina que hay y que ha habido, la ideología burguesa (y la ideología les remunera generosamente.)  Si tuviera que trabajar con grandes, famosos actores con las obras de Bond sería un enorme privilegio – porque tienen las habilidades – pero también un enorme problema porque les pediría no hacer todo eso que precisamente les hizo famosos y se ofenderían muchísimo – se ofenden muchísimo los novatos imagínate los profesionales.  Muchos de los grandes actores británicos que hoy conocemos de Hollywood empezaron siendo actores bajo la dirección de Bond en los buenos tiempos de los grandes teatros ingleses como la Royal Court o The National o la Shakespre Co. – gente como Gary Oldman or Bob Hoskins.  Pensaban que Bond era imposible y prefirieron seguir insultando al espíritu de la democracia y el drama y hacer dinero fácil.    Bond era para ellos muy difícil ya que no comprometía su obra con nada o nadie. Yo creo que al final, aunque los ricos sean los otros, el tiempo le ha dado la razón a Bond.

Lo digo con cierta incomodidad pero lo tengo que decir porque puede que ayude a otros.  Bond es un autor formidable y si hubiese querido y hacer el juego de otros escribiendo para alimentar a la máquina del infantilismo, hoy sería muy rico.  Y Bond es perfectamente consciente de ello como me ha dicho en varias conversaciones (yo entiendo esto muy bien por mis propias experiencias personales como actor – que, en el mundo del teatro, del cine, de la industria cultura, probablemente son la peor clase de experiencia).

Y esto es importantísimo y condensa todo el drama de Bond - como lo es en ese de Sófocles o Eurípides: tienes que escoger entre hacer el bien o hacer el mal.  Es tu elección y solo tú eres responsable de tus actos.  Nietzsche era un evaluador más que un filósofo y llegó a la conclusión de que si llevas el acto de ser honesto contigo mismo hasta sus límites más extremos, te rasgarías las vestiduras, te arrancarías los pelos y llorarías durante días como un niño hambriento.  Pero que después simplemente serías un verdadero ser humano.  En esta sociedad corrupta escoger entre hacer el bien o el mal no es nada, pero que nada fácil. Con el drama de Bond al menos tenemos un sitio donde explorar esta elección. 

Yo también sufro de contaminaciones.

Salud.
C.
(Manuel, voy a colgar esta nota en el blog.  Puede que sea útil a alguien)

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