patio bondiano

domingo, 27 de mayo de 2012

Teoría Crítica — el alimento de la mente humana


Teoría Crítica — El camino hacia Edward Bond.  

La teoría crítica ha tenido importancia capital como medicina contra el dogmatismo ideológico camuflado de marxista —  esa que llevó a millones a sufrir las dictaduras asesinas camufladas con la bandera roja.  Digo "camuflado" porque el estudioso Marx habría odiado ver sus teorías usadas como dogma.  Marx detestaba el dogma. Pero toda idea es vulnerable a la corrupción —y el marxismo ha sido dañado tan profundamente que, como dice Bond, quizás necesitemos generaciones para limpiar el halo de mierda con el que se ha ensuciado al pobre Marx.  El marxismo es una herramienta intelectual para que los humanos podamos eliminar, con espíritu crítico, como personas libres pero con entendimiento, todo aquello que es precisamente anti-humano.  Marxismo no tiene nada que ver con lo de Stalin ni con lo de Mao, y mucho menos con lo que dejaron detrás (y es una auténtica catástrofe que incluso hoy haya muchos militantes dentro de los diferentes partidos comunistas de España y de Europa que todavía añoran sin tapujos, sin avergonzarse de su propia ignorancia, las "bondades", los "liderazgos" de asesinos como Stalin o  Mao;  algunos  incluso celebran y apoyan al "camarada amigo líder de Corea del Norte," como he visto en algunos websites de grupos auto-denominados comunistas).   La teoría crítica es útil porque la izquierda que espera y lucha por la libertad necesita cuestionarse continuamente —incidentalmente, esto es el significado de la ética.  Y porque precisamente, el peor enemigo de la izquierda ha sido la izquierda misma —y particularmente los dos extremos, ya sea esa izquierda dictatorial anti-humana de Stalin como la liberal pro-mercantil social-demócrata tipo Felipe Gonzalez o Bettino Craxi.   

Pero el comunismo, el socialismo —que como decía Nicos Poulantzas, no será socialista sino es puramente democrático, y no será democrático sino es puramente socialista — no es un proyecto fallido.  Porque en realidad no se le ha dejado  dar ni un paso.  Fue descabezado tan pronto como empezó — sin descanso, desde dentro y desde fuera —y algunos de nosotros todavía tenemos esperanzas. Como diría Bond, "tenemos melancolía por el futuro". 

Aquí en la península ibérica no ha habido una gran tradición de la teoría crítica, porque llegó tarde y mal —una monografía de Adorno no llega hasta 1985; Horkheimer, Marcuse, Benjamin, son prácticamente ignorados hasta una fuerte aceptación al principio de los 90 (En España es Habermas quien se lleva la palma de la aceptación, y hasta le dan el premio príncipe de Asturias, un acto que no solo le legitimiza a él mismo sino, aceptando el premio, también a la monarquía.  Lo cierto es que Habermas, que empezó en la famosa Frankfurt School, terminó, como Horkheimer durante los últimos años de su vida, negociando el lenguaje liberal con su teoría del "dialogo". Habermas necesitaría una discusión mucho más larga que no puedo permitirme aquí).  Pero no solo se puede encontrar a la teoría crítica a través de sus conocidos protagonistas y su densa teoría escrita.  También se puede saciar nuestra sed mental y ejercitar criticismo y lo más importante, ejercitar la virtud de la dialéctica, a través de otros gigantes conocidos, que no son nombrados dentro de la literatura de la teoría critica.


José Saramago, por ejemplo, no es un autor al que la academia de lo filosófico apunte como manejador de la teoría critica, pero sus novelas están llenas de lógica, que es lo que hace que sus novelas estén llenas de verdad —y sean el resultado de horas de reflexión, es decir, del propio trabajo dialéctico, consigo mismo, al que el autor dedicaba tiempo antes de emprender una novela. Saramago es una oportunidad excepcional con el que empezar un camino hacia Bond (insisto, por su uso de la lógica. La mejor herramienta contra la ideología y para la perpetuación de gran, verdadero Drama).
Hay otros.  En el otro lado del espectro marxista, ese práctico, ese lado de "pies en la tierra", ese lado que tampoco tiene una obvia relación teórica con la teoría crítica es Julio Anguita.   Pero la teoría crítica asoma continuamente por cada una de las líneas de sus conferencias. La teoría de Anguita es la praxis de la teoría crítica, para mancharse las manos.  Sus discursos no son improvisados sino que, como el buen observador notará, están llenos de propuestas que son como tesis acabadas, de sentido común humanista. Y a esto solo se llega después de mucho trabajo dialéctico; consigo mismo, con literatura o con otros. 

Por otra parte, es también verdad que la teoría crítica fue mal-usada porque, al final, la teoría crítica parece convertirse en la justificación del marxista que vive cómodamente dentro de parámetros burgueses —los estudiantes del mayo del 68 acusaron a Adorno ruidosamente de esto y el filósofo se cogió tal depresión que, dicen, le llevó a la muerte. El mismo Terry Eagleton ha acusado, correctamente, a Adorno de "correr con los galgos y esconderse con la liebres, simultáneamente."  Para Adorno, contradiciendo su propia teoría, Beckett and Schoenberg fueron los grandes ejemplos de verdadero arte porque, concluía, “resistían la transformación capitalista de las artes en una industria del entretenimiento tranquilizante.”  Una tesis que hizo que Terry Eagleton adecuadamente lo identificara como una auto-derrota, “un pacto con el fracaso” y añade:

Es el lado más caricaturesco del pensamiento de Adorno: Beckett y Schoenberg como la solución al hambre del mundo y a la amenaza de destrucción nuclear.  Este es el Adorno que deliberadamente ofrece como solución lo que es claramente parte del problema, el homeópata político que para curarnos nos alimenta con enfermedad (Eagleton, The Ideology of the Aesthetic, Oxford: Basil Blackwell Ltd, 1991: 360).

Eagleton no podía estar más cerca de la verdad, pero no deja de ser irónico porque cualquiera que estudie a Eagleton podrá comprobar que es precisamente la estructura, la estética lingüística si quieres, de sus discursos deconstruccionistas que muestran a Eagleton pecando de lo que acusa a Adorno: "corriendo con los galgos y escondiéndose con las liebres, simultáneamente"! Especialmente en la forma que Eagleton tiene de constituir el fascismo y el capitalismo como una relación de "amor-odio, fascinación, complicidad," proponiendo con esa formula al uno diferente, desconectado del otro, como dos individuos con diferentes padres, dos entidades — una propuesta que, con todo mi respeto a todo lo aprendido gracias a Eagleton, es simplemente grotesca.   

Mucho se ha criticado a Adorno —a sus contradicciones.  Pero su influencia en el pensamiento moderno serio es irrefutable. Su acabada reflexión teórica “Dialéctica Negativa” nos dice precisamente eso: que hacer dialéctica dentro de los parámetros sociales burgueses siempre acaba negativamente.  Sus conceptos sobre la corrupción de los ideales del movimiento de la Ilustración por los sistemas de dominación, la “Industria Cultura” que transforma obras de arte en mercancía, la “personalidad autoritaria” del conformista que prefiere obedecer que hacer una difícil elección.  Se puede extraer mucho de Adorno; sobre todo ejercitar la reflexión. 

Una paréntesis que debo interponer aquí porque me parece muy importante.  Muchas veces, durante mi estancia en varios países europeos, en universidades, escuelas, conferencias, grupos de trabajo en las artes, me he encontrado con personas que usaban libremente la palabra “dialéctica” en sus ponencias, en sus explicaciones, y que se suponía tenían la reputación del estudio —profesores, estudiantes —, pero más tarde, conversando, descubría conmocionado que no tenían ni idea de su significado o que su entendimiento de lo que es la dialéctica era totalmente erróneo.  ¿Qué es hacer dialéctica entonces?: Imagina que tienes una tesis.  Puede ser cualquier cosa, un problema, la visualización de un concepto complejo y abstracto, una solución.  Lo que pasa es que eres una humanista seria y quieres llegar a la verdad y no estás segura de tu tesis. Así que reflexionas sobre el asunto y extraes una serie de contradicciones con los que llegas a otra tesis diferente.  Esta es el antitesis de tu previa tesis que es a su vez una nueva tesis y así sucesivamente. Y así reflexionando y preguntando llegas a una tesis mucho más pura, más cercana a la verdad.  Esta es la síntesis de tu tesis inicial.  Uno de los primeros en usar este método de investigación fue Platón.  Su alumno, Aristóteles, decía que la dialéctica era la ciencia de la lógica —que tiene mucha lógica.  Así la dialéctica ha ido progresando a través de Kant, Hegel –dialéctica idealista -, y después Marx –dialéctica materialista.  Adorno, sin dejar el marxismo, volvió su atención hacia el idealismo de Hegel.  Como ves, se han escrito volúmenes acerca de la dialéctica y con la dialéctica.

Lo más difícil para practicar, desarrollar y entender la teoría crítica es que necesita personas, intelectos dispuestos a dar grandes dosis de energías y tiempo. No todos tenemos ese privilegio.  No se trata de “una” filosofía sino de un compendio de estudios con todas las ciencias sociales, incluyendo geografía, economía, ciencias políticas, estética y ética, historia, antropología y psicología. 

La teoría crítica es importante en el plano bondiano porque ayuda a formar actores intelectuales independientes, libres, que puedan luchar contra los influjos dañinos de las ideologías, que son los peores enemigos de la imaginación. 

Para aquellos que tienen el privilegio del tiempo, y las energías para emprender el camino, el mejor sitio es una buena biblioteca.  También internet es hoy un mundo al alcance del un clic.  Una rareza a considerar, made in spain, es la Fundacion de Investigaciones Marxistas: 
Licencia Creative Commons

Fundación de investigaciones marxistas

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