patio bondiano

lunes, 27 de agosto de 2012

SEPTIEMBRE 2012 - CONTINUAMOS




Nuevas, inesperadas situaciones necesitan nuevos enfoques.

El grupo InSite de Hungría ha conseguido ayudas de la CE para que especialistas en Edward Bond nos encontremos unos días en Budapest.   Allí, junto con los compañeros de Hungría estaremos gente de España, Francia y Gran Bretaña.  Se quiso invitar a compañeros de Palestina pero la CE no ha querido dar ayudas para ellos - por ahora. Es esperanzador.  El objetivo es encontrar estrategias para colaborar en la difusión de las obras de Bond entre los jóvenes en el contexto europeo.  El proyecto naturalmente forma parte del área de estudio Drama en la Educación. 

En septiembre – confirmaremos el día pronto - seguiremos investigando en Escénica, Granada, como actuar, representar, escenificar, promulgar, las obras de Edward Bond, un camino hacia Edward Bond. 
Pero el carácter del Patio de la Juventud Edward Bond, con residencia en Escénica, Edificio Rey Chico, Granada, será el siguiente: 

1. Todo el mundo está invitado a participar en los ejercicios, actores y no-actores, más y menos jóvenes. 

2. Hasta ahora todas las personas interesadas han necesitado flexibilidad. Por eso  inicialmente sugiero el día de encuentro cada miércoles, y con dos sesiones.  Una de 11:00 a 14:00 horas y la segunda de 16:00 a 19:00 horas.  Se puede asistir a la de mañana o a la de tarde o a las dos indistintamente.  Si el miércoles no es un buen día, se escuchan sugerencias – otro buen día podría ser el sábado. 

3.  El coste por sesión será de 4 euros pero totalmente voluntarios. Tanto el que pueda o como el que no o pueda menos está invitado.  Habrá una caja de cartón discretamente a la entrada donde los participantes podrán dejar lo sugerido o nada.  Nadie hará preguntas. El 20% de lo recaudado irá a un sindicato de trabajadores.   

4. Tan pronto como surjan actores con las sensibilidades apropiadas, empezaremos a ensayar una de las últimas obras de Bond.  La obra contiene tres partes.  Lo ideal sería formar más de un grupo – más grupos, más difusión.  Los ensayos se harán en horario y día distinto del taller de actores. 

Agradecería enormemente sugerencias.  Quizás haya un número respetable de personas que les gustaría asistir, digamos, cualquier otro día de la semana.  Estoy a tiempo de cambiar mi diario.  
Podeis enviar vuestros emails  a: cesar.hacia_bondrama@yahoo.es

Ha habido algunas dificultades que conviene tomar en cuenta: 

Dada la entrega y entusiasmo de los participantes en el curso “Un camino hacia Bond” en noviembre del 2011, iniciamos ensayos de la obra “The Balancing Act” –Acto de Equilibrio – en enero del 2012 con varios voluntarios que generosamente se comprometieron con el proyecto.  La mayor dificultad fue que todos tenían, en estos tiempos de indecencia económica, sus propios calendarios externos de subsistencia, además de sus propios proyectos teatrales.  Compaginar las necesidades de todos con ensayos hizo que, en cuatro meses, nunca lográramos juntar a los seis actores en una misma sala y tiempo.   Asimismo, la prioridad de este proyecto no es la producción en sí, sino encontrar un método actoral que no traicione la filosofía de drama de Bond.  Esto significa probar y probar pero también estudiar – leer y reflexionar sobre lo que se lee pero también contrastar.  Es decir, practicar la dialéctica.  Solo entonces, cuando finalmente los actores irradien distintamente la filosofía de Bond – o al menos algo de ella - empezará el plan B que es difundir la obra de Bond - no todo el mundo tiene ciertos niveles de paciencia y perseverancia.

Después de cuatro meses, dos días por semana, trabajando escenas que además dependían de la disponibilidad de unos y otros, “The Balancing Act” fue cancelado.  ¿Qué desencadenó este desenlace negativo?  Precisamente el conflicto de intereses entre algunos de los participantes y yo acerca de cual es la prioridad, buscar o producir.  En esta búsqueda se hace imprescindible la lectura y la reflexión sobre lo que se lee.  Durante semanas estuve pidiendo a uno de los actores que leyera los textos que le había dado – traducciones de cartas de Bond.  “No había tenido tiempo” me respondía siempre, cuando no eran necesarios más de veinte minutos.  Cuando, un día, me preguntaron si podían llamar a otro conocido suyo para ocupar una de las partes, respondí vía email con un tono que no pude evitar “sí, pero en este proyecto es indispensable leer material, y aquellos que no quieran leerlo, que no se molesten en participar ni en volver.”  Inmediatamente algunos del grupo me enviaron enfadados emails que me sorprendieron por los insultos que no voy a repetir aquí.  El resto de actores guardó silencio y el proyecto Bond y “The Balancing Act” se detuvo.  Insisto: leer, reflexionar y comunicar continua a ser parte fundamental de este proyecto.    

También es y ha sido difícil transmitir la idea de que Bond no quiere nada con (el) teatro, que Bond detesta al teatro moderno tanto como detesta al capitalismo y a su megáfono, la industria-cultura; que detesta tanto a Brecht como a Beckett; que Bond emula a Sófocles, Eurípides o Shakespeare ahora como durante los últimos cuarenta años; que Bond quiere hacer drama.  Es una idea que obviamente desconcierta, pero que para Bond es innegociable (una innegociable lealtad a la búsqueda de la verdad que, muy probablemente, ha ayudado a impedir que Bond obtenga el merecido Nóbel - aunque no me sorprendería que lo rechazase.)

No es que Bond desprecie todo, es mucho más complejo que eso.   Como él mismo me dice en su más reciente carta y que pronto incluiré aquí su traducción completa:
(…) Hemos descuidado y disipado la comunidad.  Hemos dejado de ser y en su lugar seguimos formalidades.  Lo hacemos tan afanosamente y tan ruidosamente que no nos damos cuenta de no estar aquí, de no ser.  Por eso aparece un síntoma axiomático.  No tenemos drama.  Esto puede sonar como una extravagancia.  Pero lo único que tenemos para entender nuestros problemas – porque los problemas les hacemos nosotros mismos – es drama. 
(…) Sin embargo hay hoy muy buenos escritores, quizás más y mejor que nunca hasta ahora.  Muchos de ellos son jóvenes.  Describen la frustración y la desesperación de su mundo honesta y vívidamente.  Pero auque tienen un reloj, no tienen calendario.  Crean un teatro de síntomas.  Si ese enfoque no cambia, se convertirán ellos mismos en síntomas.

Licencia Creative Commons

domingo, 22 de julio de 2012

Estudiar dos conceptos fundamentales en el camino hacia Bond —a los actores del patio bondiano


Uno: la teoría de la Reificación con la que un Marx más maduro explicaba en el capitulo primero de su "Capital" la alienación social y humana y el fetichismo.  Georg Lukács  continuó su desarrollo así como la escuela de Frankfurt. Por ejemplo, para Adorno la reificación en el s. XX es una forma de alienación mucho más radical y extendida: los seres humanos son transformados en cosas y se comportan entre ellos como cosas y son tratados como cosas.  Por otra parte, el ser humano reificado confiere humanidad o características humanas a las cosas o las admira y las desea dejando de lado el imperativo humano (fetichismo).

Dos: la evaluación que, en su "Genealogía de la Moral", hace Nietzsche de lo que él llama Ressentiment — que aunque se parece al "resentimiento" en español y es igual al francés "ressentiment" es diferente, no intercambiable.  El Ressentiment de Nietzsche  es un sentimiento de hostilidad hacia lo que uno identifica como la causa de la propia frustración, es decir, una asignación de la culpa a otro por la propia frustración. Pero también celos, envidia, y un constante complejo de inferioridad.  La persona que vive en Ressentiment crea un enemigo para protegerse a sí mismo de su propia culpabilidad, de su propia infamia, de su propia bajeza.  Leyendo esto con atención llegarás a hacerte importantísimas preguntas sobre ti mismo, la historia, y la cultura - y entender al "otro".

Me he encontrado a gente de todo tipo y condición —desde el analfabeto al versado — identificando a Nietzsche como "un fundador del Nazismo".  Esto es una ofensa grave al humanismo.  Es cierto que para desarrollar su evaluación sobre el "Hombre de Ressentiment" —porque Nietzsche es primeramente un evaluador, con el que es difícil establecer si es un filósofo o un poeta o los dos—, Nietzsche utiliza alegóricamente la figura judeo-cristiana del culpable y ambicioso "sacerdote" versus el inocente y desinteresado "Caballero" por razones más que justificadas históricamente.  Pero al hacerlo, notareis que en realidad define con precisión un grupo del tipo pequeño burgués y la ideología pequeño burguesa: siempre frustrada, siempre envidiosa de los de arriba y temerosa de los de abajo, siempre auto-denominándose inocente y neutral, pero al mismo tiempo un grupo sumiso y esclavo.  En realidad, Nietzsche predijo y definió con precisión los Nazis —que es lo que eran, pequeño burgueses con ambiciones siempre  frustradas que la burguesía y el gran capital utilizó para sus propios fines.  

El entendimiento o compresión de estos dos importantes conceptos, la reificación y el Ressentiment, no es algo que se pueda tomar ligeramente como "lecturas de verano" sino que requiere años de dedicación.  Pero leyendo estos trabajos de Marx y Nietzsche es un buen inicio que puede llevar al inquieto y curioso a querer saber más.

Licencia Creative Commons

sábado, 14 de julio de 2012

En un camino hacia Edward Bond Ibérico - documental

Un tema básico forma el fundamento de la obra de Bond.  Este es una melancolía por el futuro, una melancolía por la utopía, por el equilibrio humanista, racional, pacifista, por una cultura, no de clase, sino una cultura humana.  Este documental de las colectivizaciones promovidas por la CNT-FAI en la Barcelona de 1936 es un gran himno a esa utopía.

Kant creía que los valores morales resultaban de la incapacidad de la gente a imaginar un futuro sin dios.  Ahora podemos afirmar contundentemente que los valores morales actuales resultan de la incapacidad de la gente a imaginar un futuro sin capital.

Pero esto no fue así en la Cataluña y Aragón de 1936.  Hasta tal punto que quemaron el dinero, aboliéndolo.  Fue un caso único en el mundo y que los historiadores de la clase e ideología dominante han tratado de esconder y tergiversar.

VIVIR LA UTOPIA, 1997 dirigido por Juan Gamero.


lunes, 9 de julio de 2012

EL OBJETIVO FINAL DE LA OBRA DE EDWARD BOND ES LA ÉTICA.


LA MEZCLA DE IMAGINACION Y RAZONAMIENTO.
¿Cómo saltas de un acantilado y vuelas?  En primer lugar, imaginas que puedes hacerlo y entonces encuentras la manera de hacerlo. Sin embargo, la imaginación no sabe lo suficiente acerca de donde se va a reclamar una sólida respetabilidad, una humanidad. ¿Saltar de los acantilados? ¿Cómo? ¿Por qué? Para salvar a la gente? ¿Para transportarles? ¿Para visitarles?  ¿Para arrojarles bombas desde arriba?  La imaginación acepta todo esto, a no ser que intervenga la ética.  

Nuestra sociedad debería ser intolerable pero nosotros la aceptamos y seguimos viviendo.  ¿Cómo ser seres humanos en una sociedad inhumana?  

No heredamos lo humano, tenemos que crearlo.  El drama no enseña ni describe. Drama está basado en búsqueda.


LA PROPIEDAD PRIVADA ES UN ASESINATO.
¿Pero vale la pena decirlo? Si poseer una casa en nuestra democracia me implica en asesinato, me hace cómplice - con todo aquello contra lo que lucho, ¿por qué molestarse en decirlo?  ¿Qué podemos hacer?  No se puede abolir la propiedad de la noche a la mañana. No, y en el sentido en que estoy usando palabras tales como la propiedad, la sociedad, la cultura - en ese sentido, tanto pobres como ricos, víctimas y asesinos reales, son culpables.  Pero podemos decir esto: hay que empezar a entender nuestra democracia y librarla de sus ilusiones, porque estas son asesinas. 

DIFERENCIAS.
No existe ninguna causa natural que justifique nuestra injusticia, no hay razón natural para que haya ricos y pobres, fuertes y débiles.  Las diferencias son creadas por nuestra democracia. 

SOFOCLES →  BOND
Las máquinas son demasiado poderosas como para que podamos vivir mucho más injustamente.  Aún nos engañamos a nosotros mismos porque el camino hacia la destrucción es lento - pero los condenados siempre van despacio hacia el patíbulo, hasta que al final se les apresura por las escaleras y es demasiado tarde.

EL TEATRO EVENTO
Los TEs de-ideologizan la necesidad y recrean la imaginación a través de re-mapizar la realidad.  Esto no es dar un acceso para entrar “en el maravilloso mundo de la imaginación”. 

LA IMAGINACION.
Los jesuitas creen – o al menos creían - que si les dejan educar a los niños, estos se convierten en siervos de la iglesia para siempre.  Los jóvenes serían libres para siempre si pudiéramos darles las herramientas dramáticas de la razón y de la emoción.  Serían capaces de resistir la presión del mercado global de manufacturar gente para los fines del mercado: la imaginación o está libre o encarcelada, no puede ser neutral (El problema es que la pequeña burguesía, por definición, cree que puede ser neutral, que puede vivir en un campo "neutro".  La ideología de la pequeña burguesía es la más perniciosa de todas porque vive creyendo mentiras y quiere que todo el mundo sea pequeño burgués para que la mentira sea total.  Ahora lo llaman "clase media").

Licencia Creative Commons

Actores: Hacia Edward Bond en Escénica, Granada.


Comentarios para nuestros actores:

NO ACTUES EL PERSONAJE, ACTUA LA OBRA (PROMULGA: Como se promulgaría una ley de un parlamento - seriamente democrático).

Ha habido muchas personas que han querido ser actores.  Pero después se quedan helados de frente al “otro”.  Se quedan en el estado de rascar la superficie del problema.  Siempre me ha sorprendido ver a actores diletantes   que intentan dar y dar y nada aflora.  Pero tan pronto como cambian el contorno del cuerpo, la entonación y el color de su voz cambia casi inconscientemente.  Eso es Meyerhold: “no es necesario sentir, solo jugar, jugar.”  Con Bond hay que jugar y sentir simultáneamente.  Somos humanos, no máquinas. 

La esencia del acto de actuar es el movimiento.

Appia insistía en que la performance del actor estaba controlada por el principio de la música. 

El poder de lo grotesco: ayuda al actor a representar lo real como simbólico y a reemplazar la caricatura con la parodia exagerada. 

DINOS PRIMERO QUE VA A HACER “EL CARACTER”.  Después lo haces. 

En un sentido, buscamos lo que Jacques Copeau buscaba en una lectura dramática: tratar de limpiar el actor de contaminaciones estúpidas televisivas.  Buscamos una inteligencia profunda,  evitando la imitación de la imitación. 

Las máscaras, nadie sabe porque, acentúan la expresión de la emoción a veces hasta límites insospechados. 

¿Por qué es mala la tensión?  Por que te deja medio invalido.  Y te destroza la memoria porque la sangre circula mal por el cerebro y disminuye la percepción sensorial. 

Los acróbatas saben como caer.  Pero los que no lo son, cuando caen entran en pánico.  ¿Cómo puedo sostener una caída sicológica?

Ejemplo ejercicio práctico:
1.  Imagina un palo.  El palo es rígido e inamovible.  Ahora construye imaginativamente que el palo se mueve.  Muévete como un palo.  Usa todo el espacio posible, largamente.  No eres un ser humano, eres un palo.  Sigue hasta que tu cuerpo lo entiende.  Desde aquí, vuelve a ser un ser humano, pero construye esa rigidez dentro de ti.  Antes la sensación era de fuera hacia dentro; ahora es de adentro hacia fuera. 
Haz actividades que son reales, camina, toca un objeto, dáselo a otra persona, siéntate, túmbate… quizás te sientas diferente y esto es bueno.  Te estas moviendo conscientemente. Y eso no lo hacemos siempre.  Estas siendo responsable de tus movimientos y sabes que yo y los otros te van a juzgar. 

2.  Eso era un palo pero, y que hacemos con un palillo, con un bate de béisbol, con el callado de pastor, un garrote, un árbol… eso depende de como vais a haceros responsables de la historia en que participáis como actores.  ¿Qué te dice Hamlet , que te dice Electra de Bond?

·        El cuerpo y lo sicológico son una sola cosa. 

·        CONCENTRATE EN COMO TE ESTAS CONCENTRANDO MIENTRAS HACES ALGO. 

·        Estar en forma es beneficioso pero, en drama, no es el colofón de los actores.  Lo más poderoso es cuando un actor muestra equilibrio, y es tremendamente ridículo cuando muestra desequilibrio y defectos.

·        Naturalmente como actores somos esponjas que absorbemos valores y cualidades sicológicas de nuestros movimientos y de los movimientos de otros.

·        El movimiento consciente involucra mucho más que músculos y huesos. 

·        Poderosos medios intangibles a nuestra disposición:
La atmósfera, el espacio, la “radiación”, las relaciones, el movimiento interno,  el cuerpo imaginario, el centro imaginario.

·        Una cosa es la mente que razona y otra una mente que imagina. 
La imaginación funciona haciendo una cosa de muchas. 

·        La técnica la usamos para despertar ese espíritu creativo. 

·        ¿Alguien se siente más energético cuanto más hace, cuanto más energía usa?

Moverse sin moverse.

·        La concentración es la actividad clave en la realización de cualquier cosa. 
Un actor concentrado da una gran impresión a una audiencia.

·        Estar cerrado o abierto:
·        No va ser posible que otra persona me convezca de su punto de vista si estoy cerrado a ella y a lo que dice; y esa persona se cerrará o abrirá hacia mí dependiendo de mi estado.  En los actores sucede lo mismo.  Necesitan practicar esto y sacarle jugo.  Como no te guste el acto del otro, el otro lo va a notar y la audiencia lo va a notar. 

·        Un espacio lleno de posibilidades es un poderoso aliado para el actor:
·        No se trata de fingir o mostrar que el espacio es frío o caliente. La imaginación proporciona la atmósfera. 
  • si lo imaginamos denso, el movimiento se ralentiza.
  • si lo imaginamos cálido, todo se hace más cercano. 
  • Llenando el espacio con frialdad crea distancia pero también una especie de claridad.
  • Ser fuego, agua, leña, roca, arena, plástico, etc.
ser diminuto, gigante, delgado, gordo. 


·        Una cosa es la calidad y otra la cualidad. 
La cualidad es cada uno de los caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a las personas.
La cualidad puede convertir una cosa en una multitud de cosas diferentes.
Puede transformar una patada en un beso, o una seducción en un asesinato.
Esto nos interesa particularmente trabajando en las obras de Bond.  Y estamos rodeados de cualidad.  En las cosas y las personas y podemos apreciarlas y sacar provecho de ellas.  EL OBJETO INVISIBLE. 

·        Mostrad tranquilidad.  Una persona intranquila en el escenario es una catástrofe.


EL ARQUETIPO.
¿Héroes?  Para hacer el arquetipo pregúntate  ¿cómo el inconsciente puede comunicarse con el consciente y el cuerpo es el medio de esta comunicación? 
El verdadero propósito de trabajar con el arquetipo es encontrar una síntesis de todos los elementos dispares que tenemos ante nosotros. Algo debe de mantener todo junto, un principio orientador, una sensación de conjunto que hace que sea posible actuar

Licencia Creative Commons

Edward Bond: Lo Trágico siempre vive con lo Cómico

Pero no se trata de que algo sea "gracioso" ni tampoco del tipo de comedia que se vende en la industria de la cultura.  Como me dice Bond: si un hombre se resbala con una cáscara de plátano y cae, puede que sea gracioso y que alguien se ria.  Pero solo alguien disfuncional se reiría si el hombre al caer se rompe el cuello matándose y un niño famélico se arrastra hacia el muerto y se come la cáscara del plátano (Y es que Edward Bond cuando me dijo esto estaba pensando en la película "Slumdog Millionaire" (2008) y que correctamente lo identificó como "lo más depravado que había visto en años")



"Lo que está ahí fuera de mi no es creado por mi, pero lo que hay fuera de mi define a mi ser. No se puede dividir, extraer al ser (del ser humano) de su sitio. Yo soy la relación con mi sitio. Entonces de ser simplemente un espectro de placer y dolor, se pasa a crear los conceptos que se utilizan para definir el mundo de los adultos: lo trágico y lo cómico. El placer se convierte en lo cómico y el dolor se convierte en lo trágico. Yo soy una relación con mi sitio, porque esa relación está mediada a través de lo trágico y de lo cómico. Por lo tanto yo soy una estructura dramática y no puedo abstraerme de esa situación con mí mismo, no es posible. El núcleo del Drama es esa pregunta problemática: ¿cómo puedo soportar el hecho de existir en esta relación? Ese es el quid de la humanidad." (Edward Bond entrevistado por mi amigo Peter Billingham, 2007)

Licencia Creative Commons

sábado, 23 de junio de 2012

la pequeña burguesificación global —notas contra el profesionalismo


La filosofía Bondiana contiende que vivir en la sociedades liberales es vivir  en tiempos extremos. Como me dice Bond en una carta “Si el Marxismo es la política de la justicia, vivimos en una época donde esta resulta impracticable.”  Las sociedades liberales no lo ven así: para ellos la sociedad de la democracia liberal tiene problemas que pueden solucionarse con buenas políticas y leyes; para el liberal la sociedad es injusta, sí, pero por culpa de “malos políticos”, “el sistema sufre de algunos errores, de algunas carencias”, dicen, “pero funciona” – lo cual, simplemente, esta lejos de la verdad. Esto es difícil de entender incluso para algunos de los más fervientes seguidores de Edward Bond.  Algún tiempo atrás en el 2006, Bond mismo me pidió que hablara con una profesora universitaria cuya especialidad, dentro de la rama de la filología inglesa, era la obra de Edward Bond.  Al final de una larga conversación en la que yo escuchaba y ella hablaba sin descanso apasionadamente del “amor por la justicia” de Bond, resumió su soliloquio concluyendo que todo era por culpa “de políticos tontos” pero no dijo nada contra el sistema donde esos "políticos tontos" deben ganarse la vida. Es entonces cuando entendí como si me golpeara un relámpago que en la plataforma Bondiana hay tanto trabajo por hacer.  En la filosofía Bondiana no cabe la crítica al individuo o individuos sino al sistema y la ideología en el que los individuos viven; la filosofía Bondiana no intenta preguntar “¿Qué?,” “¿Quién?” o “¿Cuándo?” sino “¿Por Qué?”.  La filosofía bondiana no odia al capitalista sino al capitalismo.  Es precisamente las esperanzas éticas lo que hace que la obra de Bond sea de cardinal importancia. 

  En conferencias públicas en el área del teatro en Inglaterra he oído a académicos de peso acusar a Tony Blair, repetidamente y sin vacilación, de mentiroso y de reconstruirle como la causa principal de los desmanes sociales de Gran Bretaña. Bond y su filosofía rechaza estas reflexiones superficiales que, en realidad, evitan confrontar aquello que es el verdadero núcleo del problema: porque el ex-primer ministro Blair no es ni más ni menos mentiroso que cualquier otro profesional de cualquiera otra rama profesional, con fuertes ambiciones y aspiraciones.  Su objetivo es alcanzar la posición más alta de su “carrera”. Mostrar indignación ante unos hechos tan hediondos como la guerra de Irak y explicar que tal acto es la consecuencia de las mentiras de Tony Blair es mostrar ignorancia histórica; si el acusador es una persona altamente instruida, tal acusación no es más que distraer a la conciencia de ver un secreto abierto a todos.   En efecto, Blair es un político profesional que entro en la política entendiendo el área de la política como una carrera profesional más por resaltar y acumular una reputación —que se convierte en inflados ingresos —, que por una vocación social. ¿Fue Blair un mentiroso? La lógica, la imaginación y la razón – que no son más que tres de los elementos fundamentales para emular el gran drama clásico - nos dicen que si Blair se hubiera negado a aliarse con la administración norteamericana en la guerra contra Irak, la pequeña burguesía británica – incluyendo esa norteamericana y muchos de los académicos que hoy le acusan de mentir - le habría caído encima como una montaña de ladrillos — y Blair actuó en consecuencia. Todos los países viven dependiendo de la especulación financiera creada por el Gran Capital de Wall Street y la “City” de Londres, cuyo movimiento de capital con Wall Street  se iguala a varias veces el P.I.B del Reino Unido entero.  Como afirmaría la filosofía Bondiana, Blair no es que fuera un mentiroso, sino exactamente un profesional de la política – la forma más corrupta de hacer política - con una prioridad más que incrustada como verdad única en la mente de todos globalmente, el imperativo que supera con creces cualquier otro imperativo: tratar de asegurar por todos los medios, incluso a costa del sufrimiento humano o su brutalización, un constante crecimiento de capital.

   En el activismo político actual (ese que es fundamentalmente mediático, prominente, que lucha por mayorías electorales) ejercer política se entiende como una profesión más, análoga a cualquier otra profesión como banquero, ingeniero o conductor.    Un personaje político hoy se presenta al público como un agente puramente profesional y que actúa según los criterios del profesionalismo. ¿Qué es el profesionalismo?  No podemos detallar aquí el significado completo del profesionalismo vigente pero bastará decir por ahora que, en la plataforma socio-política actual, el profesionalismo como concepto es análogo a la idea de la teoría de la pequeña burguesificación[1].  La pequeña burguesificación responde a la pregunta “¿Qué pasó con la diferencia de clases? ¿Existe aun la clase trabajadora y sus reivindicaciones históricas? Por supuesto que las clases trabajadoras, explotadas, abusadas, que viven diariamente en el borde del barranco, aferrándose como hicieron en el pasado a todo aquello que puedan aferrar, incluso a lo más indigno, existen.  Pero ahora estos miles de millones de individuos tienen aspiraciones, no de un mundo donde todos estan unidos en un proyecto común humano, sino como enemigos; es decir, compitiendo unos contra otros. 

El profesionalismo en si forma una parte fundamental en la reproducción de la ideología dominante – ya sea la dictadura Stalinista-comunista o el régimen burgués. Una persona considerada un “buen profesional” no debe mostrar ni emociones ni empatía por el otro ni tampoco esperar comprensión para uno mismo en el otro.  Un buen profesional no puede aplicar conceptos como “principios”, ya sean morales o éticos — o  incluso los intrínsecamente ideológicos—, porque su profesionalismo se pondría en duda.  El político profesional sugiere solucionar problemas particulares, singulares, mientras propaga que el sistema, aunque con imperfecciones, funciona; negocia entre el Gran Capital y las sociedades a las que representa, para beneficio y mantenimiento, precisamente, del Gran Capital.
Mientras tanto donde había un problema, resurgen tres que, a su vez, se convierten en oportunidades económicas (que por supuesto algunas se convierten ocasionalmente en más o menos exitosas obras de teatro). 

Termino así dejándole al mismo Bond hablar de su filosofía:

La democracia del consumo “estetiza” el acto de consumir.  Todo lo que puede hallarse en sus calles son fantasmas.  Sólo con el delito es diferente porque es la inocencia substanciada en objeto como venganza frente a la injusticia.  El teatro posterior al Brechtismo debe confrontar a la ideología con las corrupciones que esta provoca.  Cuando la confrontación es específica y clara, no puede ser ignorada.  El Brechtismo nos da razones para actuar pero no para vivir.  Por algún tiempo pudo haber sido suficiente.  Ahora, no.  Nos convertimos en peones de la Tecnomaquia.[2]  No podemos confiar en nuestra humanidad, no existe una humanidad sempiterna contra la cual apoyarse.  No está anclada en la razón; a cada uno de nosotros nos corresponde crearla.  Si eso no se comprende, entonces nuestra situación es desesperada.  Como hicieron los antiguos griegos, debemos confrontar al origen de nuestro “ser”.  El Brechtismo elude nuestra incognita más importante: no “¿Qué haremos?” sino, primero, “¿Quiénes somos?”

En su descomunal y doloroso libro The Theory and Practice of Hell (1960, New York: Berckley Publishing Corp.  ) Eugene Kogon, un superviviente de Buchenwald, nos dice que los pocos que no se dejaban morir, que no se entregaban voluntariamente a la muerte tras el shock de encontrarse en el peor de los infiernos, era porque lograban encontrar motivos para alimentar venganza y odio por el “otro"; porque dominando formas y maniobras criminales, lograban situarse un paso delante de los otros presos.  “Había muchos mártires muertos en los campos,” concluye, “pero muy pocos santos vivos” (p. 306).
No abandonamos  Auschwitz.  El pianista superviviente siguió tocando la misma sonata, vestido con las mismas galas, pagado por la misma audiencia, y con la misma cadencia melodramática que corrompe y miente.  El joyero a sus joyas y el mercenario a sus asesinatos.  El rico siguió mintiendo, queriendo hacer creer que es rico porque se lo merece y convenciendo al pobre que es pobre porque se lo merece. Menganito copia en el examen y fulanito obtiene mejores notas en inglés porque su tía la profesora le ha corregido el examen.  Competimos por recursos limitados y en el proceso todos son enemigos.
Pero hay otro plan: razón e imaginación.


[1] La pequeña burguesificación social es un término que se encuentra en la teoría social de Nicos Poulantzas y después en la de García Düttmann o Pierre Bourdieu.
[2] Tecnomaquia: dice Bond en 1998 “ (…) Ahora la tecnología es la Tecnomaquia.  En el pasado, la tecnología fue un beneficio para la humanidad, ahora comienza a ser un problema.  La antigua justificación de la justicia era que el régimen necesitaba sobrevivir la escasez.  Ahora la injusticia se justifica a través de los beneficios de la prosperidad. (…) La abundancia moderna produce condiciones sociales y psicológicas de la escasez.  (…) La Tecnomaquia inventa necesidades para estimular insatisfacción.

Licencia Creative Commons